Cómo usar el modo de alto rendimiento en Windows 11 para juegos

Cómo usar el modo de alto rendimiento en Windows 11 para juegos

Si juegas en tu ordenador con Windows 11 es probable que no estés sacando todo el rendimiento posible. Windows 11 incluye varias configuraciones de rendimiento que por defecto están desactivadas o ajustadas para equilibrar rendimiento y consumo energético. En esta guía te explicamos cómo activar el modo de alto rendimiento y todos los ajustes que maximizan el rendimiento en juegos.


Por qué el modo equilibrado limita el rendimiento en juegos

Por defecto Windows 11 usa el plan de energía Equilibrado que limita la velocidad del procesador cuando no detecta una carga alta para ahorrar energía y reducir el calor. En juegos esto puede traducirse en microcortes, bajadas de FPS y una respuesta menos fluida especialmente en momentos de alta carga gráfica.


Paso 1: Activar el plan de energía de Alto rendimiento

Paso 1. Pulsa Windows + S y busca Elegir un plan de energía. Ábrelo.

Paso 2. Selecciona Alto rendimiento. Si no aparece en la lista haz clic en Mostrar planes adicionales.

Paso 3. Si quieres el máximo rendimiento absoluto abre la Terminal como administrador y ejecuta este comando para activar el plan de Máximo rendimiento que no aparece por defecto:

powercfg -duplicatescheme e9a42b02-d5df-448d-aa00-03f14749eb61

Paso 4. Vuelve a Elegir un plan de energía y selecciona el nuevo plan Máximo rendimiento que acaba de aparecer.


Paso 2: Activar el modo de juego de Windows 11

Paso 1. Abre Configuración → Juegos → Modo de juego.

Paso 2. Activa el interruptor del Modo de juego.

Con el modo de juego activado Windows 11 prioriza los recursos del sistema para el juego en ejecución, reduce las tareas en segundo plano, y desactiva las actualizaciones de drivers durante las sesiones de juego.


Paso 3: Desactivar el control de flujo de hardware acelerado por GPU

Esta función puede causar microcortes en algunos juegos aunque en otros mejora el rendimiento. Prueba a desactivarla si tienes problemas de fluidez.

Paso 1. Abre Configuración → Sistema → Pantalla → Gráficos.

Paso 2. Haz clic en Cambiar configuración de gráficos predeterminada.

Paso 3. Desactiva Programación de GPU acelerada por hardware si tienes problemas de rendimiento o microcortes.


Paso 4: Configurar la tasa de actualización al máximo

Paso 1. Ve a Configuración → Sistema → Pantalla → Configuración avanzada de pantalla.

Paso 2. Cambia la Frecuencia de actualización a la máxima que soporte tu monitor. Si tienes un monitor de 144 Hz asegúrate de que está configurado a 144 Hz y no a 60 Hz.


Paso 5: Desactivar la barra de juegos de Xbox si no la usas

La barra de juegos consume recursos en segundo plano aunque no la estés usando activamente.

Paso 1. Ve a Configuración → Juegos → Barra de juegos de Xbox.

Paso 2. Desactiva Abrir la barra de juegos de Xbox con este botón del mando.

Paso 3. Pulsa Windows + G para abrirla y en la configuración dentro de la barra desactiva todas las opciones de grabación en segundo plano si no las necesitas.


Paso 6: Optimizar la configuración de NVIDIA o AMD para juegos

Para NVIDIA:

Paso 1. Haz clic derecho en el escritorio y abre el Panel de control de NVIDIA.

Paso 2. Ve a Administrar configuración 3D → Configuración global.

Paso 3. Configura estas opciones para máximo rendimiento:

  • Modo de gestión de energía: Preferir el máximo rendimiento
  • Sincronización vertical: Desactivada (o usa G-Sync si tu monitor lo soporta)
  • Modo de latencia de baja latencia: Ultra

Para AMD:

Paso 1. Abre AMD Radeon Software.

Paso 2. Ve a Juegos → Gráficos globales.

Paso 3. Activa Radeon Anti-Lag para reducir la latencia de entrada y configura el perfil de rendimiento en Máximo rendimiento.


Paso 7: Cerrar programas innecesarios antes de jugar

Paso 1. Antes de iniciar el juego abre el Administrador de tareas y cierra todos los programas que no necesites: navegador, Discord si no lo usas, Spotify, y cualquier otra aplicación en segundo plano.

Paso 2. Desactiva temporalmente OneDrive durante las sesiones de juego haciendo clic derecho en su icono y seleccionando Pausar sincronización → 24 horas.


Preguntas frecuentes

¿El modo de alto rendimiento daña el procesador? No. El plan de alto rendimiento simplemente permite que el procesador funcione a su velocidad máxima sin restricciones de ahorro energético. Los procesadores modernos tienen sus propios mecanismos de protección térmica.

¿Cuántos FPS adicionales puedo ganar con estos ajustes? Depende mucho del juego y del hardware pero en equipos que estaban en modo equilibrado es habitual ver mejoras de entre el 10 y el 25% en los FPS especialmente en procesadores que se limitaban mucho en ese modo.

¿Estos ajustes afectan al consumo eléctrico? Sí, el modo de alto rendimiento consume más electricidad y genera más calor que el modo equilibrado. En portátiles reduce la autonomía de la batería significativamente por lo que solo se recomienda cuando estés conectado a la corriente.


Conclusión

Optimizar Windows 11 para juegos no requiere hardware más potente sino simplemente configurar correctamente lo que ya tienes. Activar el plan de alto rendimiento, el modo de juego, y las opciones del panel de NVIDIA o AMD son los cambios que más impacto tienen en el rendimiento. Con todos los ajustes de esta guía aplicados notarás una diferencia clara en la fluidez y la respuesta de tus juegos.

Deja un comentario